viernes, 19 de agosto de 2011

Diario De Un Desempleado: capitulo 7

El Compromiso:

Cielo triste, nublado y gris, tal parece que la naturaleza sabe de mi estado de animo, cuando tengo que alejarme de ti.

Mi corazón se parte en mil pedazos, y mas aun, después que rechazaras mi petición, matrimonial, fue demasiada rápida, fue lo que me respondiste.
Si supieras, que para el amor no hay tiempo ni distancia, para mi, es como si fueras parte de mi, desde antes que viniéramos a este mundo, tu hermosa alma la tengo unida a mi ser, como un tatuaje al cuerpo, como el aliento, que da un soplo de vida, a un corazón moribundo y sediento de amor.

Amor mio desde que te conocí, tu presencia le dio un nuevo sentido a mi vida, tu, amor le dio un refrescante roció de esperanza, a mi atribulado ser.

Después de tu rechazo de petición matrimonial, pensé en retirarme de tu lado y así te lo hice saber, te dije que yo no estaba jugando y que si nuestro noviazgo era nada mas como diversión para ti, mejor nos separáramos, porque yo te amo, para toda la vida, que yo no estaba jugando.

Cuando vi tu reacción por lo que te acababa de expresar, se me apachurro(entristeció) mi alma, nunca te había visto llorar hasta ese momento.
Me sentí como un canalla, ¿como puedo lastimar y hacer llorar al amor de mi vida?.
Me contestaste, que si me amabas y que tu también deseabas casarte conmigo, pero que todavia era muy pronto para dar ese paso, que necesitábamos conocernos mejor.

En ese momento, me di cuenta de lo mucho que me amas y me jure no volver hacerte llorar, antes de hablar o expresar algo, debo de pensarlo 2 veces, tenias razón en lo que me dijiste.

Después de ese malentendido, tiempo después fuimos al Cerro de las Noas(en este cerro esta un Cristo gigantesco y una capilla, este cerro se ubica al norte de la ciudad de Torreón).

Y ahí, ante la imagen del Señor, nos juramos amor eterno, con ese juramento, yo, ya me sentía mas tranquilo y seguro de tu amor, y podía esperar el tiempo que tu dispusieras para casarnos.

Aunque cada tres meses, te seguía insistiendo con nuestra boda, y tanto va el cántaro al rió hasta que termina por caerse.

Y así a casi tres años de iniciado nuestro noviazgo, por fin aceptaste casarte conmigo.

Siguiente capitulo: Preparativos de nuestra boda







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