viernes, 2 de septiembre de 2011

Un Ángel de Luz llamado Rafael I

Recuerdo en mis primeros años de vida, a un niño de pelo ensortijado y ojos rasgados, piel blanca, ojos café claro, sufría de poliomielitis, pero no le había afectado severamente, caminaba bien y hacia sus actividad normalmente.

Me ganaba por dos años, mi hermano Rafael el noveno hijo de una familia de diez, yo obviamente soy el menor.

Cuando tenia 3 años de vida, me llevo al kinder en donde el asistía, le hice pasar una vergüenza mayúscula y desde entonces, no quería que anduviera con el.

Por esa razón sucedían pleitos y discusiones a cada rato, dormíamos en el mismo cuarto dos camas, con patas de bote y resortes salidos por doquier por el deterioro del tiempo, (nosotros eramos la novena y décima generación de usuarios) y el poco dinero que había en el hogar de mis padres.

Inventaba mis juegos, forme en el cuarto donde dormíamos una cámara gigante, (con unos lentes de mi mama,una sabana, la cerradura de la puerta de madera, chapa antigua y llave gigante) veíamos lo que sucedía en la calle nitidamente a todo color, nada mas que de cabeza.

Me pasaba las horas viendo lo que sucedía en la calle y cobrando a los vecinitos por entrar a ver el cine al revés, (por eso de que los monos se veían de cabeza).


En la primaria y secundaria mi hermano no quería que lo siguiera, pero su noble corazón lo traiciono, yo estaba en la idea que mi hermano no me quería, pero a lo lejos sin darme cuenta el a diario me salvaba de incontables peligros.

Un día que iba por la calle caminando, corrieron hacia mi con muy malas intenciones, cuatro enormes y feroces canes, cuando yo daba por descontado que me iban a morder, de la nada empezaron a llover piedras sobre los feroces mastines con una magnifica puntería, haciéndolos huir despavoridos, en ese entonces, contaba cuando mucho con diez años.

Cuando quise saber, quien me había salvado, mi hermano venia atrás de mi, muy quitado de la pena y chiflando como si nada hubiese sucedido, dirigiéndose a mi, me dijo ¡ni me mires yo no fui el que lanzo esas piedras!, acto seguido siguió su camino.

Tiempo después me entere, de muchísimas veces mas en los que me salvo de muchos y variados peligros.

Un día que fuimos a un rancho de mis tíos, estábamos bajando capulines de un arbol, y mi hermano en ese instante se mareo y se desmayo, cayendo del árbol, esto era una señal de que el corazón de mi hermano no estaba del todo bien, tendríamos como 12 y catorce años respectivamente cuando sucedió ese hecho.

Otra señal, era que uno de mis hermanos,llamado también Rafael, falleció a los cuatro años de edad y mis padres por el dolor tan grande de haber perdido a ese ser, nombraron a su noveno hijo, igual que el fallecido.

Mi hermano Rafael, le preocupaban la pobreza y las injusticias que en aquel entonces sucedían en el país y luchaba desde su trinchera por hacer de nuestro país un lugar mas justo para vivir.

Lo curioso, que yo desde niño, tenia un sueño recurrente, soñaba que tocaba algo suave y liso y después un bordo de costura.

Este sueño, se me presentaba constantemente y yo nunca entendía su significado.




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